sábado, 10 de abril de 2010

Ni la injusta pobreza que no duerme, el Mal gobierno que nos acecha ni la falta de compromiso de la humanidad, podrán hacer que los que viven en indigencia pierdan el espíritu de vida y el encanto de sus sonrisas que brillan como un sol. Ayudemos a que esa luz nunca se apague, evitemos que el mundo se vuelva oscuridad. Nunca es tarde para DAR.

"Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz".
Juan Pablo II

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